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¡Movilízate!

Como decía Groucho Marx “partiendo de la nada hemos copado las mas altas cimas de la miseria”. Y, en algunos casos, debo darle la razón. Digo esto porque hemos avanzado tecnológicamente mucho, pero ¿eso significa que lo hemos aplicado al bienestar de la sociedad? Pues…no siempre. Seguro que alguno sabéis lo que es estar en el cine o en el teatro y que al torpe de turno le suene el teléfono en plena función. O estar dormido en el tren y que empiecen a sonar teléfonos con melodías diseñadas por algún grupo de chimpancés rabiosos. Y lo peor no es que suenen los móviles sino tener que escuchar la conversación del fulano de turno que se empeña, a viva voz, de que todo el vagón sepa lo importante que es y las decisiones que toma. Este tipo de experiencias tuve ocasión de vivirlas en primera persona cuando era auditor y viajaba con relativa frecuencia.

 

Entonces, ¿discrepo de los avances tecnológicos? La respuesta es NO. Pero me disgusta el uso que, en muchas ocasiones, se hace de la tecnología. A las pruebas me remito. En los cines y teatros te avisan de la importancia de que apagues tu teléfono o le quites el sonido, pero Míster torpe no se entera y le suena. Como será la cosa que, ahora, en los trenes existe un vagón específico en el que no se puede utilizar el móvil. Pero ¿adivináis quién se suele colar en él? Pues sí, Míster torpe. El tipo que grazna todos los detalles de su trabajo. El caso es que hay lugares en los que resulta molesto, mientras que en otros resulta vital no tener cerca a Míster torpe. Por ejemplo, en un avión. ¿Por qué? ¡Vamos a verlo!

 

 

En primer lugar, vamos a repasar nuestros conocimientos de electricidad. Todos sabemos que existen dos tipos de corrientes: continua y alterna. La diferencia entre una y otra estriba en que la primera mantiene un valor de tensión o una diferencia de potencial constante. Voy a hacer aquí un pequeño paréntesis para rendir culto a algo que a veces pasamos por alto los de ciencias. Es muy común escuchar a profesionales del sector decir esta palabra: voltaje. Pero yo os recomiendo que la eliminéis de vuestro vocabulario. El motivo se debe a que “voltage” es un anglicismo que nosotros hemos heredado y hemos dado por bueno pero que desplaza a otras palabras de nuestro idioma. Yo prefiero hablar de tensión o diferencia de potencial porque estas denominaciones son muchísimo más descriptivas del fenómeno del que estamos hablando, como vamos a ver a continuación. Como decía, la corriente continua se caracteriza tener un determinado valor de tensión todo el tiempo. Así, una pila tiene una diferencia de potencial de 1.5 voltios, mientras que la batería de un coche suele tener una tensión de 12 voltios. Pero ¿qué demonios es eso de los voltios? Pues es algo muy sencillo. El valor de los voltios nos indica con qué “energía” se van a mover los electrones en un circuito. Esto que acabo de decir no es una definición formal, pero sirve para que nadie se pierda en la explicación. Así, cuando conecto una pila de 1.5 voltios en un reloj de pared es porque la necesidad que tiene la maquinaria de un reloj para moverse es pequeña. Sin embargo, en el caso de un coche la batería es de 12 voltios porque la energía que necesito es bastante mayor. Tened en cuenta que una de las principales misiones de la batería en un coche es poder arrancarlo cuando está parado. Eso os puede dar una idea de por qué necesitamos un mayor número de voltios en este tipo de aplicaciones. Pero por si alguien todavía no lo ve claro le voy a dar otra manera de poder entenderlo. Para comprender a groso modo el comportamiento de la electricidad sólo hay que sustituir los cables por tuberías y la corriente que circula por ellos por agua que circula por el interior de esas tuberías. El agua siempre tiende a caer, es decir, a moverse al punto más bajo posible. Si cae agua desde una altura de 12 metros llegará al suelo con mayor energía que si lo hace desde 1.5 metros, ¿verdad? Pues ya está. La altura desde la que cae el agua podemos decir también que es una diferencia de altura. En el caso de la electricidad, la diferencia de altura la llamamos diferencia de potencial. Esto es más descriptivo que decir voltaje, que no nos dice nada. Pero os he dicho que también podíamos decir tensión como sinónimo de diferencia de potencial. Y también “tensión” es una palabra muy descriptiva porque nos habla de que hay un elemento (la pila o la batería) que va a someter a esa acción (la tensión) a aquel dispositivo al que la conectemos. ¿Veis como tenemos un idioma muy rico? Pues no lo estropeemos incluyendo en nuestro vocabulario extranjerismos que no nos aportan ninguna información y que tampoco resultan muy correctos.

 

Y todo esto para decir que la corriente continua es esa en la que la tensión tiene todo el tiempo la misma “energía”. Por otra parte, está la corriente alterna. Se la debemos al gran físico, ingeniero  mecánico y eléctrico Nikola Tesla. Este croata, nacido en Smiljan, desarrollo numerosas invenciones en el campo del electromagnetismo. Entre ellas, el motor de corriente alterna. Pero no quiero distraer vuestra atención. Este hombre, con el que la ciencia y la sociedad tiene una deuda enorme, desarrolló una energía eléctrica que, en lugar de mantener un valor constante de tensión, lo que hace es que varía entre un valor máximo y otro mínimo de igual valor absoluto pero distinto signo. Así, la tensión pasa de 230 voltios a -230 voltios en muy poco tiempo. En concreto, en Europa, este cambio se efectúa 50 veces cada segundo. En Estados Unidos lo hace 60 veces por segundo. A esto, al número de veces por segundo que la tensión pasa de positiva a negativa, se le llama frecuencia. Así, la corriente alterna en Europa tiene una frecuencia de 50 veces por segundo, aunque siendo un poco más rigurosos en el lenguaje científico se dice que es de 50 hercios. En otro artículo me extenderé más acerca del tema de la corriente alterna y de porqué supuso una segunda revolución industrial.

 

Bien. Hasta aquí lo que hemos aprendido es que hay dos tipos de corrientes, una cuya diferencia de potencial o tensión es constante y otra, cuyo valor es variable. Y ¿para qué narices me meto a contaros esto? Pues ahora mismo lo vamos a ver. Cuando conectamos una pila a un conductor, como por ejemplo un cable, la corriente que circula por su interior lo hace ocupando toda la sección de éste (figura a). Pero cuando ese cable lo conectamos a una tensión alterna la corriente no circula por el centro del conductor, sino que tiende a situarse en la zona perimetral (figura b). Como os dije al final del párrafo anterior, la frecuencia de la corriente alterna es de 50 hercios, pero por motivos que no vienen al caso, esa frecuencia puede aumentar. Conforme va aumentando, la corriente se va situando cada vez más cerca de la superficie del conductor, dejando de circular por el interior de éste. Este fenómeno recibe el nombre de efecto pelicular, efecto Kelvin o efecto skin. Y aquí debo decir que, para los que sabéis un poquito de inglés, es más descriptivo decir efecto skin porque esta palabra significa piel y como acabamos de ver, a frecuencias muy altas la corriente tiende a circular por la superficie del conductor, por su “piel”.

 

Ahora ya estamos en disposición de entender el objetivo de este artículo. Sólo falta añadir un par de flecos y vais a alucinar. Uno de los flecos es deciros que en un avión muchos de los instrumentos de medida van situados en el morro del avión. El otro fleco es deciros que el cableado necesario para gobernar el avión, así como el necesario para enviar o recibir información del ordenador que va en la parte inferior de la nave, está fijado al fuselaje. Y ahora ya sólo resta atar cabos. Cuando Mr Torpe decide no apagar su teléfono móvil está poniendo en peligro a todo el pasaje. El motivo es que un teléfono móvil trabaja, para poder comunicarse con el exterior, a frecuencias muy elevadas. Entorno a 1800 MHz. La corriente alterna os dije que tenía una frecuencia de 50 veces por segundo. La frecuencia en un móvil es de ¡1800 millones de veces por segundo! Al ser tan alta la frecuencia las corrientes tienden a situarse en la parte mas exterior del conductor que ahora es el esqueleto del avión. Fijaos que un avión es básicamente un tubo cilíndrico. Por tanto, la corriente circula por él creándose lo que se llama una guía onda. Estas señales que se transmiten por el fuselaje acaban en la punta de la aeronave lo que puede hacer que algunos instrumentos que se encuentran allí dejen de funcionar correctamente. Lo mismo ocurre con las señales que circulan por el cableado periférico, pues se van a ver distorsionadas por las creadas por el móvil. Alguien podría decir que la solución sería hacer trabajar a los instrumentos del avión a diferentes frecuencias de las que generan los móviles. Pues no. Las frecuencias inducidas en el esqueleto de la nave crean armónicos. ¿Y eso qué es? Pues son nuevas frecuencias múltiplos de las iniciales. Ahora os he despistado, me temo. Lo que quiero decir es que la frecuencia a la que funciona nuestro móvil genera otras frecuencias a lo largo del fuselaje de la aeronave y suponen un peligro evidente en maniobras vitales como son el despegue o el aterrizaje pues pueden interferir con las señales de apertura del tren de aterrizaje, los frenos, el sistema de navegación inercial… Oiga, ¿y en el resto del viaje se puede utilizar el móvil? La respuesta es que no. Se debe consultar a los miembros de la tripulación. Por otra parte, es cierto que se va mejorando la inmunidad en los aviones frente a interferencias de este tipo, pero por si acaso yo le diría a Mr Torpe que apague su teléfono.

 

Puede que a alguien le haya surgido la duda, leyendo el artículo, de si en una gasolinera también es peligroso utilizar un móvil. Bueno, pues la respuesta es que no. No hay evidencia de que las señales electromagnéticas que emite un teléfono puedan ser capaces de inflamar los gases debidos a la operación de repostar combustible. Entonces, ¿puedo utilizar mi teléfono en una gasolinera? Pues no, a no ser que quieras ser Mr Torpe. Hay dos motivos para no hacerlo. El primero es que no todo el mundo lee estos artículos y, por desconocimiento, te pueden llamar la atención o mirar mal. El segundo, y más importante, es que en aquellos casos en los que la batería de nuestro teléfono está defectuosa y hace mal contacto se pueden generar pequeñas chispas en el interior que podrían inflamar los gases del combustible.

 

Así que, como digo en el título del artículo, movilízate contra Mr Torpe si estás montado en un avión y le ves con ganas de pavonearse. No es sólo porque puede arruinar tus vacaciones y tener un disgusto. ¡Es por no escuchar todas las sandeces que le vas a oír rebuznar!

 

Hasta el próximo artículo.

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